La vida escolar es para la mayoría de nosotros una época llena de buenos recuerdos y enseñanzas, no solo en el campo académico, sino también para la vida en general, pues tanto en el aula como fuera de ella siempre hay aprendizajes que quedan.
Y una de las actividades favoritas de todos son las salidas o excursiones, donde todo el grupo visita un parque, fábrica, granja u otro lugar donde cambiábamos la rutina de las clases, por actividades distintas y novedosas.
¿Pero son buenas o no estas salidas? A continuación compartimos contigo algunos pros y contras de estas actividades para que tomes tu propia decisión.
VENTAJAS DE LAS VISITAS EXTRA-ESCOLARES
Dentro de los aspectos positivos cabe destacar que el nivel de aprendizaje durante estas salidas es mucho mayor que en una clase convencional dentro de un aula dictada por el profesor, pues los estudiantes -al interactuar directamente sobre el objeto de estudio- aprehenden mucho más del mismo.
Otro aspecto beneficioso es el cambio de rutina, que les brinda un descanso tanto a estudiantes como a profesores, que tienen un respiro en estos espacios y se pueden relajar un poco, olvidando los protocolos y etiquetas que exige una institución educativa.
La convivencia prolongada y fuera de casa con personas ajenas al núcleo familiar ayuda a que los niños desarrollen habilidades sociales, que son vitales para toda la vida; así que este aspecto se une a la lista de razones para dejar asistir a nuestros hijos a estas excursiones.
Adicional a todo esto hay que añadirles el beneficio para la salud que implican estas salidas ya que alejan a los chicos de sus hábitos sedentarios y les permiten ejercitarse, tomar un poco de aire fresco y alejarlos un poco de los aparatos tecnológicos, que a veces los ensimisman tanto.
PARA EVITAR LO NEGATIVO DE LAS VISITAS EXTRA-ESCOLARES.
En primer lugar es importante que los tutores sepan que los docentes tienen claro el sentido pedagógico de la excursión, es decir, un objetivo a alcanzar durante la misma, con una preparación previa y unas conclusiones después de la excursión, de lo contrario esta actividad no pasaría de ser un simple paseo.
Debe la visita, promover un cambio positivo en la visión del alumno ante el impacto que los seres humanos provocamos en nuestro ambiente, valorar el trabajo que se realiza en el lugar visitado, aplicar los conocimientos aprendidos en el aula y propiciar la convivencia cordial entre los involucrados en el recorrido: compañeros, maestros, promotores, etc.
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